Estamos ante un fragmento del Cantar de Mío Cid, el más antiguo poema épico español conservado.
Su fecha de composición es incierta, para Menéndez Pidal hacia 1120; según los estudios más recientes entre 1201 y 1207 (S. XIII).
En la Catedral de Salamanca se conservan dos crucifijos que pertenecieron a Rodrigo Díaz de Vivar, y que él siempre llevaba a las batallas.
En Burgos es conservada su espada más famosa: la Tizona
Este fragmento pertenece al Cantar de la afrenta de Corpes, tercera parte de El Cantar del Mío Cid, ya que hace referencia a un suceso en el que los Infantes de Carrión son humillados por los hombres de El Cid.
En cuanto al argumento, un día que el Cid estaba durmiendo, un león se escapó de una jaula. Los infantes de Carrión (yernos de El Cid) se sobresaltan y reaccionar con miedo. El Cid se despierta y tranquiliza al animal con solo mirarlo, ante la asombrada mirada de los espectadores. Entonces, buscaron a los infantes, que se habían escondido, y estos sufrieron las burlas de los hombres de El Cid. Sin embargo, este ordena que no continúen las bromas contra los maridos de sus hijas.
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